viernes, septiembre 19

le lapin

y cualquiera que escandalizare
a uno de estos pequeños que cree en mi,
mejor le fuera que se le colgase al cuello
una piedra de molino de asno,
y se le anegase en el profundo de la mar.

Mateo, XVIII: 6




miércoles, septiembre 17

les gens perdus et retrouvés

so you've got your own little story to tell
some girls they ask to put them on your knees
slowdown, it's hard enough to get along
slowdown, we'll never ever get along
that ain't what you had in mind
no that ain't what you had in mind
you don't know what you're doing

let goIt's so hard to fill me in
you'd better run as fast as you can
when your eyes are getting low
tomorrow'll say if you're lost and found

walking around thinking the same again
to get to you I'll go down on my knees
last night I swear it wouldn't be the same
last night I swear it never was the same
two is for a while but then one has got to leave
that's it! I ain't lying and I won't ask you please
I'll tell you what I have in mind

let goIt's so hard to fill me in
you'd better run as fast as you can
when your eyes are getting low
tomorrow'll say if you're lost and found

I'll tell you what I have in mind
It's so hard to fill me in




you'd better run as fast as you can

martes, septiembre 9



''estoy mejor que la mitad de la humanidad y peor que la otra''


leandro.



cauchemars, l'ascenseur

.


Salgo del ascensor, entro en la habitación
miro para atrás y no encuentro la puerta por donde entré


me pongo nervioso, miro el recinto
2 puertas de aluminio y un ascensor viejo, amarillo, oxidado. paneles de madera en las paredes y luz oscura


quiero salir de ahi!, no me gusta, no entiendo donde estoy,
parece un hospital, una morgue, atras de las puertas sabia que habia gente, no la queria ver


toco un panel de madera, buscando algo, se cae, y con el un cadaver, corro al ascensor amarillo, lo llamo, baja con fuerza y queda entre dos pisos


abro haciendo fuerza la puerta oxidada, trepo dentro de el y apreto cualquier botón




vers le bas.

bienvenue

-quién hay, quién hay ahí dentro?-preguntó, mientras espiaba el interior de la casona, envuelto en vagas oscuridades.

La joven sacudió repetidamente la cabezota.-nadie, nadie- dijo, y la cara se le puso repentinamente sombría, y miró a la señorita leonides con angustia.

Entonces, con el corazón palpitante, la señorita leonides arrufat penetró en la casa de la calle suipacha 78.